Gringuitos

Me entristece ver a latinos que se niegan a hablar español. Los veo al menos una vez por semana. Me entristece aún más ver a sus hijos incapaces de articular una frase en castellano. Lo entienden con un secreto desprecio y articulan sus respuestas en el lenguaje que conocen y que aman. No los juzgo. Sus padres les cerraron la puerta que les permitiría conocer y explorar su pasado. Los idiomas no son solo una colección de sonidos, son el archivo nacional de los recuerdos. Cada palabra tiene una historia, historia que a veces vivimos, a veces nos contaron pero que ya no podemos separar o ignorar.

Después pagan para que sus pequeños aprendan una lengua ajena. Cultura le dicen. Mientras tanto su propio idioma yace empolvado y sin sentido en un rincón del cerebro del gringuito. Idioma de viejos. Que atraso.

Escuchen, no juzgo a nadie. Solo me entristece.

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