“Wearables”

“Wearables”. La última estrategia de las grandes compañías para imponernos el futuro. Si soy franco aún no sé que pensar al respecto. Eso no es bueno. Cuando vi el iPhone por primera vez sabía exactamente que pensar. Quería uno, con sus limitaciones incluidas. Era el futuro. Pero cuando veo las Google Glass, aunque pienso que son muy “cool” no me veo usandolas diariamente… la utilidad del dispositivo esta fuera de discusión, pero no la necesito. No necesito información inmediata enfrente de mi, esa distracción extra. En un mundo saturado de datos quiero estar en un ambiente menos cargado, sin la presión o posibilidad de comprobar cada hecho, aprender algo de cada objeto o capturar cada momento. No lo necesito. En otros terrenos especializados, como la salud, las Glass pudieran tener más y mejores aplicaciones.

Esto tiene que ser un cosplay de algún video juego que desconozco.
Esto tiene que ser un cosplay de algún video juego que desconozco.

Por otro lado el Galaxy Gear es, sencillamente, un pedazo horrible de tecnología que añade un peso extra a la muñeca, tiene cero belleza y más intrusión. Las notificaciones no están solo en tu bolsillo sino que se estacionan en tu brazo demandando atención. Es un dispositivo tonto que reclama tu mirada y cuidado constantemente y ofrece pocos beneficios reales.

El Galaxy Gear no luce muy sexy que digamos en la muñeca. Es grande y bulky.
El Galaxy Gear no luce muy sexy que digamos en la muñeca. Es grande y bulky.

Para mi belleza y discreción son dos elementos centrales para cualquier wearable pero los fabricantes se han enfocado en lo contrario. Tal parece que la idea detrás de cada nuevo wearable es que el dispositivo sea indiscreto, conspicuo y que contribuya de manera notable a la ya excesiva conexión con la que vivimos.

Fitibit. Photo Credit / Mashable
Fitibit. Photo Credit / Mashable

La única categoría de wearables que me entusiasma son las fitness bands al estilo Fit Force o Jawbone Up. Me atraen porque combinan el espiritu de algo que se lleva puesto, con las ventajas de un mundo interconectado. Lucen bien y recolectan y brindan información de manera silente y sin obstrucción. En este campo, desde mi punto de vista, mientras más “callado” sea el dispositivo mucho mejor. Además la información que brindan estos pulsos o bandas es única. Si bien con algunas apps en el smartphone uno puede obtener ciertos datos ofrecidos por el Up y el Force (o el Flex), estos artilugios están en mejor posición para ofrecer un flujo continuo y regular de datos de calidad.

La colorida belleza del Up de Jawbone
La colorida belleza del Up de Jawbone

La belleza es importante en un wearable. No solo importante, es primordial. Para mi no hay dilema. Si voy a usar un reloj inteligente lo haré porque aunque solo me dé la hora se va a ver bien en mi muñeca, no voy a tener que estar pendiente de él todo el tiempo y no me va a molestar. Primero look and feel, después la funcionalidad y nunca debe ser una molestia. Esos serían mis únicos requisitos. No creo que los wearables que existen ahora en el mercado (excluyendo las fitness bands) cubran estos importantes aspectos.

Se dice, y ya se toma como un hecho, que Apple tiene nuestras muñecas en la mira y que puede anunciar en cualquier momento un dispositivo que o bien sea un reloj o una fitness band o una combinación de ambos. Este es uno de esos productos que Apple puede hacer bien casi sin esfuerzo, sin embargo se están tomando todo el tiempo del mundo. Esto puede ser una excelente señal.  A juzgar por algunas predicciones el objetivo es que más que un reloj o un pulso sea una joya inteligente. Eso, es nuevo.

iWatch concept by Gábor Balogh. Click to see all the photos.
Smart Watch concept by Gábor Balogh. Click to see all the photos.

Tal vez veamos la aproximación de la compañía de la manzana a finales de este año. Si alguien puede dar en el blanco en una categoría que es más compleja de lo que parece, son ellos.

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